El desafio del cepo cambiario en la obra misionera argentina.

como ser misioneroDe cepos y esperanza

Misión y crisis en la Argentina de 2013

     A partir de la instauración del cepo cambiario – que pese a quien le pesara, es real y concreto – he seguido este tema y en su momento hice un relevamiento de su efecto sobre los misioneros argentinos. También procuré estimular a algunas entidades para que tomaran cartas en el asunto.

Me tocó vivir y sufrir la crisis de 2001 cuando decenas de nuestros misioneros vieron su sostenimiento devaluado el 75% de un día para otro. También viví una crisis anterior semejante. Sucedió en los ochenta durante la llamada hiperinflación en el gobierno de Alfonsín. La crisis de 2013 no es nueva – lamentablemente – aunque sin duda que las tres mencionadas tuvieron diferencias y contextos que no cabe analizar aquí. De todas maneras las tres tuvieron algo en común: fueron igualmente perjudicial para los misioneros argentinos.  Claro que Dios está en control y a pesar de todo hemos podido seguir adelante. El profeta Zacarías dijo milenos atrás que la obra de Dios no se hace por el poder de la espada ni por la fuerza de ejércitos, sino por su Espíritu.  La obra misionera transcultural argentina es tal vez el mejor ámbito donde esa verdad ha sido puesta a prueba y ha sido revalidad vez tras vez, crisis tras crisis.

Empero en 2013 tenemos una crisis real en un país real (la que es más amplia que el tema del cepo). Las consecuencias de la restricción del mercado cambiario  no son virtuales, tampoco pueden ser descartadas porque tiene que ver con gente que desea ir a Miami. Esto afecta a personas, en nuestro caso a centenares de misioneros. En este contexto es la iglesia evangélica argentina, en primer lugar, la que debe tomar debida nota. Tristemente se ha  visto poca preocupación acerca de este tema en/desde las entidades evangélicas argentinas más representativas, tampoco ha surgido individualmente de parte del liderazgo evangélico nacional. Tengo que mencionar también, en honor a la verdad, que las propias entidades misioneras ha sido lentas en responder y levantar la voz sobre este tema. ¿Nos estará pasando lo de la proverbial rana puesta en agua fría mientras el agua se calienta sin que ella se de cuenta?.

Con la carta de Federico Bertuzzi el clamor se ha escuchado otra vez. Pero no vino de adentro de la iglesia evangélica en Argentino, sino desde afuera,  de un misionero que está en el campo. Me pregunto por qué la iglesia en Argentina ha guardado silencio ante esto. ¿Es ignorancia?, ¿Desinterés?, ¿Corrección política por  temor a perder alguna cosa?. ¿Es debido a lo urgente de otras situaciones?. ¿Qué pasa que los misioneros son apenas tenidos en cuenta?. Habiendo dicho esto me pregunto también si la notoriedad que la obra misionera puede tomar en los medios de comunicación a la luz del escrito de mi amigo Bertuzzi, es algo deseable, necesario.

Cabe otra seria consideración y tiene que ver con el tema de ser discriminados como cristianos evangélicos argentinos. Me refiero a la preferencia que el Gobierno Nacional ha dado a los jóvenes católicos que viajarán en junio a Brasil para el congreso mundial de la juventud. Según el diario argentino Clarín del 8 de mayo pasado, la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) les autorizó para comprar de divisas sin inconvenientes  para la realización del viaje y asimismo les facilitará la extensión del CUIL (nuevo requisito para viajar al exterior). No hablo en contra de esos jóvenes ni de su congreso, mi crítica es contra la prioridad política que privilegia un viaje de pocos días pero no toma en cuenta la tarea diaria y sostenida de los misioneros argentinos en muchos lugares del globo.

La importancia numérica no está a favor de los misioneros, nunca lo estuvo, y probablemente nunca lo estará. Tal vez es mejor que sea así. Una cosa parece indubitable: en el escenario político argentino, tan convulsionado, y crispado como polarizado, parece que el cepo no se modificará. Entonces qué hacemos. ¿Llamamos a los misioneros de vuelta a casa y permitimos que el mundo nos imponga otra moratoria?. ¿Nos desesperamos y decimos que es mejor dejar la misión para un tiempo más oportuno? A quienes así piensan – en postergar o aducir la imposibilidad de tener el dinero para misiones – les preguntaría ¿Cuánto ofrendaron con “la plata dulce”, “el deme dos”, o el dólar “uno a uno”. Para los tales las crisis sirvieron para justificar lo que no hicieron cuando podían haberlo hecho.

Ninguna de las anteriores es la respuesta cristiana. En primer lugar esta crisis debe llamarnos a profundizar y ampliar nuestro compromiso cristiano. ¿Harán falta diez veces más ofrendantes e intercesores por cada uno de los que tenemos ahora? Entonces busquemos que sea quince veces más. ¿Harán falta diez veces más iglesias de las que hay comprometidas en la actualidad? Entonces busquemos veinte veces más. De otra manera apenas podríamos mantener la obra actual, y sabemos que la misión debe proyectarse y crecer, no disminuir. Paralelamente la situación actual requiere una participación cristiana social y política hecha con sabiduría e integridad. Debemos reclamar por los derechos que están siendo vulnerados y peticionar ante las autoridades. Tenemos que tomar acciones concretas, y debe hacerse de manera urgente.

Mientras tanto como cristianos hemos de orar en todo como lo indica la Escritura. Somos el pueblo misionero de Dios, su reinado está por encima de todas las crisis. El mandato de ser sal y luz sigue vigente. A pesar de las dificultades seguiremos haciendo  la obra que nos él nos encomendó. Jesús nos dio una esperanza que no tiene cepos ni limitaciones:  “He aquí yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”.

Daniel Bianchi

El autor es pastor evangélico argentino y sirve en la obra misionera desde hace 30 años.

Deja tu comentario y reenvialo a tus contactos para que se conozca esta realidad.

Cepo Cambiario afecta a misioneros argentinos

 “CEPO CAMBIARIO” OBSTACULIZA SERIAMENTE LABOR MISIONERA DE ARGENTINOS EN EL EXTERIOR

Al igual que otros compatriotas en el exterior, misioneros evangélicos —que son sostenidos por sus iglesias de Argentina y llevan a cabo importantes labores evangelizadoras y humanitarias en otros países­­—, sufren en carne propia los serios perjuicios que han originado las medidas económicas que el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner viene imponiendo desde el año pasado.

LAS SEVERAS MEDIDAS económicas que el gobierno nacional ha impuesto para evitar la fuga de divisas al extranjero, están afectando seriamente a numerosos misioneros evangélicos argentinos que, radicados en el exterior, llevan a cabo importantes labores de evangelización y ayuda humanitaria en algunos de los países más desprotegidos del planeta. Según investigaciones disponibles, hay por lo menos 700 misioneros argentinos sirviendo fuera de nuestras fronteras, muchos de los cuales, al ser sustentados económicamente desde la patria, ven drásticamente afectada su labor y manutención diaria.

Salieron del país contando con el apoyo financiero de sus iglesias, familias y amistades, pero desde el año pasado, con la serie de medidas que el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner viene imponiendo, su situación se ha ido agravando con el paso del tiempo. Las puertas están cerradas para hacerles llegar el dinero que necesitan para vivir y para ejercer su misión. La Comunicación “A” 5330 (párrafo 3.10) del 26/07/2012 del Banco Central de la República Argentina, que dispone los casos en que se pueden hacer transferencias al exterior, en la práctica, es imposible de aplicar para una iglesia o agencia enviadora.

Toda compra que los misioneros hagan con sus tarjetas de crédito o de débito  sufre un recargo del 20 por ciento por parte de la AFIP (Administración Federal de Ingresos Públicos). No pueden extraer más efectivo de ningún cajero automático —al margen de que en algunos lugares tal servicio ni existe—. Si por algún medio se consigue enviarles desde la Argentina las ofrendas que se recogen con tanto sacrificio, estas deberán ser primero convertidas a dólares (a valor del “blue”), con lo que su valor original se habrán depreciado un 90 por ciento.

Por controlar el flujo de dólares y perseguir a evasores fiscales, nuestro gobierno castiga a justos por pecadores. A los de por sí magros ingresos que suelen percibir los misioneros, el cepo cambiario obliga a tener que valerse, adicionalmente, de incómodos artilugios para asegurar el necesario sustento material. ¿Qué tendrá que hacer el misionero Juan Rodríguez si quiere quedarse en África y seguir predicando a Cristo? ¿Y la misionera Ana Gómez para continuar con su  ayuda en los campos de refugiados donde ella sirve al Señor? La posibilidad de conseguir un trabajo remunerado se descarta por el alto grado de desocupación que tienen, y más que nada, porque la visa que les han dado no les permite ejercer ningún trabajo rentado.

Todos los intentos que se han hecho para encontrar una solución al problema, no han dado resultado hasta ahora. La AFIP y el Banco Central parecen no inmutarse ni acusar el impacto que están provocando a sus compatriotas.

Estos misioneros son mensajeros de paz, protagonistas de una labor descomunal. Viven con sus familias en la selva amazónica, el desierto subsahariano, la estepa siberiana, una isla del Pacífico, o sumidos en una populosa barriada de alguna urbe de Latinoamérica. Aprenden la lengua vernácula, se mimetizan con la cultura, les llevan esperanza y consuelo. Sirven con sus profesiones y oficios, son auténticos agentes de transformación. Donde no hay iglesias, las levantan; donde las hay, las edifican espiritualmente. Y aunque promuevan importantes avances en la salud, la educación, la justicia, el trabajo, la dignidad, muy probablemente ningún medio de comunicación se hará eco de ellos. Pero ahí están. Les mueve una pasión: Cristo y la predicación del evangelio, la única esperanza para un mundo que tiene los días contados.

Nosotros deberíamos comprender que sostenerlos (financieramente; sí, claro, ¡en oración también!) es un honroso privilegio y una solemne responsabilidad. La prescripción apostólica del anciano Juan, cuando hace referencia a los misioneros itinerantes de su tiempo, debe entenderse como un mandato que sigue vigente, aun cuando hayan trascurrido veinte siglos: “Nosotros [usted y yo] debemos hacernos cargo de ellos [los misioneros], para ayudarlos en la predicación de la verdad” (3 Juan 8, VP).

Poner palos en la rueda a la misión de predicar el evangelio puede acarrear la ira divina, no importan las razones que se esgriman ni las formas en que se lleve a cabo. Sucedió antaño con los profetas, con Jesús, con los cristianos de Judea y Tesalónica, y con el propio apóstol a los gentiles. Pablo denuncia: “Impidiéndonos hablar a los gentiles para que estos se salven; así colman ellos siempre la medida de sus pecados, pues vino sobre ellos la ira hasta el extremo” (1 Tesalonicenses 2.16). Se desprenden de este texto dos verdades: la primera, que si se impide la predicación, los gentiles (los paganos, los no alcanzados) no se podrán salvar; y la segunda, que obstaculizar la predicación puede acarrear la “ira hasta el extremo”. Algunos comentaristas opinan que esta expresión hace alusión a la destrucción del Templo de Jerusalén, acaecida en el año 70 d.C. por las legiones comandadas bajo Tito. Así que obstaculizar la prédica del evangelio es cosa seria.

Uno esperaría que las autoridades facilitaran la labor de bien público que se realiza dentro y fuera de las fronteras. Pero no parece ser este el sentir actual, que aplica sin contemplaciones una ley uniformemente para todos.

Enrique Montenegro afirma con toda razón:

La historia nos enseña que los países que favorecieron la obra misionera a otras naciones fueron prosperadas decididamente, porque la clave de la prosperidad no consiste en retener los bienes del pueblo, sino en ser generosos. La Biblia dice cómo manejar los asuntos económicos, y promete bendición para quienes pongan en práctica su Palabra: “Prestarás entonces a muchas naciones, mas tú no tomarás prestado; tendrás dominio sobre muchas naciones, pero sobre ti no tendrán dominio” (Deuteronomio 15.1-6). Este es el secreto del crecimiento y la prosperidad de una nación; lo demás, es pura especulación y egoísmo, para enriquecimiento de pocos en desmedro de muchos.

Por supuesto que el cepo cambiario no afecta exclusivamente a nuestros  misioneros,  como decíamos, sino que también lo hace con otros incontables compatriotas, sean turistas, estudiantes, jubilados, pensionados, viajeros, etcétera. Que sepamos, sólo hay dos otros países en el continente que aplican medidas similares desde hace años, ninguno de los cuales ha logrado solucionar por ello sus problemas económicos. Ellos son Cuba y Venezuela.

Granada (España), 6 de mayo de 2013

Pr. FEDERICO BERTUZZI
LE 579.730

ser misionero, plantacion de iglesias

ser misionero, inicio de plantacion de iglesias en barrios de tigre.

En el marco del programa de capacitacion residencial del Centro Misionero  Esta semana se iniciaron dos proyectos de plantación de iglesias en los barrios de progreso y almirante brown de la ciuda de tigre.

El ser misionero implica animarse a aprender los procesos basicos  para plantar una iglesia.

La mejor manera de aprender estos procesos es ponerlos en practica, por eso los cuatro candidatos del Centro misionero iniciaron esta semana sus proyectos propios de plantacion de iglesia que van a desarrollar hasta la finalizacion de su capacitacion que dura 2 años.

Ora por estos equipos que trabajaran dos dias a la semana en estos barrios aplicando todo lo que aprenden durante las mañanas en el Centro misionero.

Nancy de Ecuador y eliseo de Paraguay estaran trabajando en el barrio Almirante brown que es una de las zonas mas carenciadas de la ciudad de tigre.

ser misionera en barrio almirante brown

Andrea de ecuador y javier de colombia estaran trabajando en el barrio progreso.

ser misionero en el barrio progreso

 

 

 

 

 

 

Ninguno de estos barrios cuenta con una iglesia que supere los 100 miembros lo que los hace barrios con la necesidad de contar con una iglesia relevante y conectada con la sociedad.

En cada barrio se estaran desarrollando los procesos de evangelismo personal, discipulado personal, celulas y misiones.

Los dias de trabajo son los lunes y jueves por la tarde y los dias viernes es el dia de evaluacion de los proyectos.

Damos gracias a Dios por estas iniciativas y esperamos poder trabajar semana a semana hasta concretar estos proyectos.

De esta manera obedecemos el mandato de ser testigos en nuestro barrio (Jerusalem), en barrios cercanos o alejados (Judea y Samaria) y hasta lo ultimo de la tierra aspecto que vamos a concretar cuando los candidatos terminen su capacitacion.

Si un grupo de cristianos se comprometen en realizarlo, cualquier iglesia, grupo de cristianos o denominacion podria estar creando un centro misionero en su ciudad con estas caracteristicas y alcanzar los objetivos de capacitar misioneros, plantar iglesias y enviar misioneros.

Si queres apoyar a estos candidatos o sostener estos proyectos de plantacion de iglesias ingresa aqui.

Para aprender como  Plantar una iglesia ingresa aqui: Taller para plantadores

Ser misionero en la actualidad es posible. Aprende a hacerlo y ponete en marcha.

entrenamiento misionero

entrenamiento misioneroEntrenamiento misionero para candidatos por Internet y gratuito.

1) Dios agranda nuestro equipo de trabajo

Los pastores Jorge y Erica Lonzi se sumaron esta semana a la iglesia de Tigre, al Ministerio Crecer y al Centro Misionero como parte del equipo de trabajo.

Damos gracias a Dios por Jorge y Erica y les deseamos un fructifero ministerio entre nosotros.

2) Talleres presenciales nuevamente disponibles.

La incorporación del Pastor Jorge Lonzi nos permite ofrecer nuevamente la oportunidad de realizar talleres presenciales en iglesias y consejos pastorales de todo el mundo.

Desde este momento puedes invitar al pastor Jorge Lonzi y el estara visitando tu iglesia con los talleres que estés necesitando.

Para recibir uno de estos talleres  solo tenes que contactar al Pastor Jorge Lonzi 

y coordinar lugar y fecha del taller.

 

Datos de contacto Pastor Jorge Lonzi: Email: jorgelonzi@ministeriocrecer.org

3) Primer Informe de Trabajo del Centro Misionero

Aqui te compartimos el el trabajo realizado en el primer mes con candidatos de Ecuador, Argentina, Paraguay y Colombia.

Nos llena de alegría ver que el entrenamiento misionero ya esta dando frutos en la ciudad de tigre y sus alrededores.

Informe Centro Misionero – Marzo 2013 – Click Aqui

Si queres sumarte al equipo de inversores del Centro Misionero Click Aqui

4) 200 inscriptos en el ECAM – Nuevo Entrenamiento misionero.

Hemos lanzado el miercoles 3 de abril el “Entrenamiento de candidatos a Misioneros”.

Este entrenamiento misionero es gratuito y por internet.

200 inscriptos a la fecha hablan de la necesidad que existe de capacitar candidatos.

Puedes registrarte aqui a este entrenamiento misionero.

Ingresa aqui para saber mas de este entrenamiento misionero

No lo olvides, el evangelio es BUENA NOTICIA solo si llega a tiempo.
Termina con la dilacion y la distracción en tu vida
pone tu tiempo, dinero, capacidades y esfuerzo 100 % al servicio de EL
enfoca tu vida e iglesia en obediencia hacia la gran comision
y juntos terminemos la tarea. 

Equipo Centro Misionero