EL CARÁCTER DEL MISIONERO

“CARÁCTER” Es la suma de las cualidades y defectos morales integrados en la personalidad, es la “marca” personal de un ser humano.

Es la “señal” que lo distingue de los otros y por la cual el individuo define su estilo, su manera de ser, de sentir y de reaccionar.

Teniendo en cuenta que el campo misionero está lleno de nuevos desafíos, dificultades y situaciones que van a probar la fidelidad del que ha sido llamado, es importante que antes de salir al campo se haya desarrollado un carácter que se mantenga firme ante las adversidades y pueda sobreponerse a cualquier dificultad.

Es por ello, que si esperamos que Dios nos use en el campo misionero que ha designado para nosotros, debemos fortalecer nuestro carácter a través del desarrollo de algunos aspectos, entre los que se encuentran:

1. DEPENDENCIA ABSOLUTA DE DIOS

Es importante que aprendamos a depender de Dios y no de nuestros propios recursos, porque de no ser así, cuando lleguen las dificultades y la escasez vamos a retroceder.

La mayoría de las personas cuando enfrentan dificultades en la vida, tratan de resolverlo tomando en cuenta sus propios recursos, sin tener en cuenta a Dios.

Esto es lo que Jesucristo quiso enseñarnos con su ejemplo en su paso por la tierra, su dependencia absoluta de Dios fue tan perfecta, que jamás hizo nada sin consultarlo primero con el Padre.

Jesucristo dependía completamente de Dios, consultaba al Padre en todo lo que hacía, ayunaba, oraba y estudiaba la Palabra y eso era lo que lo mantenía firme ante las tentaciones.

Este proceso de aprender a depender de Dios puede ser doloroso, pues Él necesita tratar con nuestra autosuficiencia, nuestro orgullo, opiniones e intereses particulares, sabiduría natural, métodos humanos y religiosidad, entre otros.

Juan 15:5: 5 »Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada.

2. DISPOSICIÓN PARA HACER LA VOLUNTAD DE DIOS

En el campo misionero se van a presentar situaciones en las que debemos decidir qué hacer, entre lo que es aparentemente conveniente para nosotros o lo que es correcto ante Dios.

Habrá ocasiones en que decidir hacer la voluntad de Dios respecto a un asunto especifico puede variar según ciertas circunstancias (tiempo, personas, lugares), pero que a pesar de lo que implique, la mejor decisión que podemos tomar es hacer la voluntad de Dios y seguir sus planes porque serán mejores que los nuestros.

Debemos estar dispuestos a que Dios cambie nuestros planes, sin importar que no se ajuste a nuestros deseos.

Mateo 26:39 (NVI): 39,42 Yendo un poco más allá, se postró sobre su rostro y oró: «Padre mío, si es posible, no me hagas beber este trago amargo.[a] Pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieres tú». 42 Por segunda vez se retiró y oró: «Padre mío, si no es posible evitar que yo beba este trago amargo,[e] hágase tu voluntad».

3. DECISIÓN DE MORIR A SI MISMO

El trabajo misionero implica renuncia y sacrificios, se trata de sepultar completamente nuestros intereses particulares para velar únicamente por los intereses de Cristo, que en este caso es “Que todos los hombres se salven”.

Esta decisión cobra fuerza cuando el misionero debe encarnarse en otra cultura, entender sus costumbres, valores y comportamientos para encontrar estrategias que le permitan presentar el Evangelio de Cristo desde la cosmovisión de la cultura donde se encuentra.

El desafío es no tratar de cambiar su cultura, ni sus costumbres, sino presentar a Cristo como la solución para sus necesidades, de la forma en la que ellos lo puedan entender, sin perder nuestros propios principios.

1 Corintios 9:20-22 (NVI): 20 Entre los judíos me volví judío, a fin de ganarlos a ellos. Entre los que viven bajo la ley me volví como los que están sometidos a ella (aunque yo mismo no vivo bajo la ley), a fin de ganar a estos. 21 Entre los que no tienen la ley me volví como los que están sin ley (aunque no estoy libre de la ley de Dios, sino comprometido con la ley de Cristo), a fin de ganar a los que están sin ley. 22 Entre los débiles me hice débil, a fin de ganar a los débiles. Me hice todo para todos, a fin de salvar a algunos por todos los medios posibles.

REFLEXIONA:

¿Estás dispuesto a hacer la voluntad de DIOS de predicar el evangelio hasta lo último de la tierra y depender totalmente de EL, así esto implique morir a tus propios intereses?

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