Atrévete a Interceder

Al hablar de interceder delante de la presencia de Dios, puedo afirmar que la oración de intercesión no solo significa acercarnos delante del El para pedirle cosas materiales o físicas, sino suplicarle por algo mucho más importante. Pedir por la salvación de las almas que están sin Cristo y sin esperanza. (llámense animistas, budistas, hinduistas, musulmanes o sencillamente, no alcanzados) Es rogar al Señor de la mies que envíe obreros a los campos, a tantas almas que claman por un salvador para sus vidas, y por una esperanza que traiga paz a sus corazones.

Puede ser también que la enfoquemos a los santos que necesiten ayuda espiritual, o por los lideres de la Iglesia, o de un país, etc.. Al hablar de esto me refiero a dirigirla a favor de nuestros misioneros, los que ya están en el campo, así como a favor de nuestros candidatos misioneros y ministerios en proceso de despegue , quienes han tomado ya la decisión de llevar el evangelio a las ETNIAS más escondidas del planeta, donde aún hay gente que nunca ha escuchado hablar de Jesús ni una sola vez.

Definitivamente, esta es la oración donde usted tiene la gran oportunidad de colocarse entre una persona y Jesucristo, e interceder por su salvación, ayuda espiritual, física, económica, o de cualquier otra índole.

Pero… ¿qué sucede cuando intercedemos?

1. Nos identificamos con Cristo, nuestro gran modelo, y quien intercede por nosotros. [Rom. 8:26, 34; Heb. 7:25]

2. Entramos en una verdadera guerra espiritual:
a) Luchamos contra las potestades, poderes, gobernadores, y huestes espirituales de maldad en las regiones celestes [Efe. 6:12; 2ª Cor. 10:4]
b) Luchamos contra el hombre fuerte que primeramente se debe atar en el nombre de Jesús. [Mat.12:29; Luc. 11:21,22]

Pero no todo es tan sencillo como parece, es decir, no es solamente limitarnos a doblar nuestras rodillas unos minutos para pedir a Dios por las necesidades de otros, la oración de intercesión es algo difícil de llevar a cabo. Se preguntará ¿por qué?

1. Es la oración que se hace en el Espíritu Santo. [Rom. 8:26,27]

2. Es la oración donde “derramamos nuestra alma y todo lo que tenemos” delante de Dios, humillados, suplicando con el rostro lleno de lagrimas, y un espíritu quebrantado. [como Ana por un hijo 1ª de Samuel 1:10,12-15, 17].

3. Es una oración tan intensa y tan persistente, que usted simbólicamente está luchando con el Ángel del Señor y no lo soltará hasta recibir una respuesta, momento a momento, día tras día.

Quizá por eso no sea tan popular en la iglesia, pero cada creyente tiene el ministerio de la intercesión, por la sencilla razón de que es un sacerdote de Dios. [1ª de Pedro 2:9; Ap. 1:6; Heb. 5:1-10]

Cada sacerdote tiene que interceder por su pueblo, esta intercesión traerá beneficios al que la realiza. Sabemos bien que no lo hacemos por intereses personales o egoístas, pero es verdad que el que intercede por otros, por sí mismo aboga y Dios contestará sus peticiones y necesidades al orar por otros.

Al realizar la oración de intercesión desde la perspectiva que planteamos, ella siempre estará bajo la voluntad de Dios. Y si Dios oye esa oración, entonces la responderá, porque al interceder por la salvación de las almas siempre estamos orando dentro de esa perfecta voluntad, ya que Dios no quiere que nadie se pierda, sino que todos sean salvos a través de Cristo.

Una sencilla fórmula para tener éxito cuando oramos o intercedamos por otros, la encontramos en. 1 Juan 5:14 y15

[Pedir o Interceder conforme a la Voluntad de Dios] es igual a: [Dios nos Oye] que equivale a: [Oración Contestada]

Una reciente investigación realizada por iniciativa de COMIBAM Internacional a través de un equipo de investigación cuyo enfoque fue descubrir las fortalezas y debilidades del movimiento misionero iberoamericano (fase 1) reveló que solo un 33.5% de los misioneros en el campo tienen un grupo de intercesión en sus iglesias de origen, y el 50.5% no lo tienen, pero saben que de alguna manera sus iglesias los apoyan en oración. Personalmente creo que esto es algo en lo que no solo deberíamos meditar, sino hacer algo al respecto.

Esta situación nos muestra la aparente falta de interés de la iglesia para interceder por sus misioneros, esto puede ser debido a diferentes factores. Por ejemplo: la falta de comunicación, que significa un desconocimiento de las necesidades personales de sus misioneros, o de las situaciones difíciles que enfrentan al desarrollar su ministerio entre los no alcanzados, también es importante señalar la poca insistencia de los movimientos evangélicos en la importancia que tiene la intercesión misionera. Tal parece que esto es algo sin importancia y que puede esperar, estamos tan ocupados tratando de satisfacer nuestras propias prioridades que nos olvidamos de que miles de personas mueren a diario sin Cristo y de que nuestros enviados necesitan con urgencia de cobertura en oración para que puedan desarrollar con la ayuda de Dios y a través de su Espíritu Santo un mayor y más efectivo trabajo, para que muchos vengan al conocimiento de la gloria de Cristo. Creo que cada ministerio transcultural funcionaría mejor con un equipo de gente comprometida con Dios para respaldar en oración su trabajo y necesidades.
Verdaderamente lo necesitamos. Esta es la razón principal de nuestros constantes esfuerzos, que lo conozcan a Él, el único Dios verdadero y a Jesucristo a quien ha enviado. [Jn. 17:3]

Es un asunto de vida o muerte, involúcrese, involucre a su congregación, INTERCEDA.

No se olviden de orar. Y siempre que oren a Dios, háganlo dirigidos por el Espíritu Santo. Manténganse en estado de alerta, y no se den por vencidos. Oren siempre, pidiendo por todos los que forman parte del pueblo de Dios. [Efe. 6:18. Biblia para Todos, traducción en Lenguaje Actual]

¡Su oración es vital!

Por Edson Salazar

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