La Oración: La Columna Vertebral en el Avance Misionero.

“Dios hace todo a través de la oración y nada sin ella.”
John Wesley (1703-1791)

¿Alguna vez nos hemos preguntado por qué Pablo compara al cuerpo humano con la Iglesia, la novia de Cristo?

 Porque el cuerpo humano es tan maravilloso en su estructura y función, como lo es la Iglesia.La oración sostiene a la Iglesia aquí en la tierra, como la columna vertebral a todo el peso del cuerpo. La oración protege el propósito del establecimiento de la Iglesia (Juan 17), tal como lo hace la columna vertebral al proteger la médula espinal. Existimos como Iglesia para dar a conocer el ministerio de la reconciliación (2 Corintios 5:18-20).

Así como una columna vertebral saludable, cumple el rol de locomoción, permitiendo el desplazamiento y movimiento del cuerpo; de igual modo, la Iglesia cumple fielmente su rol de

ir hasta los confines de la tierra, desplazándose de su comodidad y de su lugar de origen para cumplir fielmente lo encomendado. Una iglesia que cumple fielmente su rol protagónico en el

mundo, es una iglesia saludable .La misión de Dios, no es parte de un esfuerzo de una iglesia local,

es la razón de ser de la Iglesia de Cristo.

Estamos aquí por un propósito sobrenatural, y sólo se sostiene en lo sobrenatural, a través de la oración. (1 Tesalonicenses 5:17, Efesios 6:18, Apocalipsis 5:8).

Latinoamérica es la floreciente fuerza misionera del presente siglo, y está entrando en su papel protagónico acompañada de la globalización y la comunicación sin fronteras.

Esto no tiene por qué ser abrumador para la Iglesia, sino que, nos debe llevar a revisar nuestras motivaciones en el campo misionero. Al orar mostramos dependencia en Dios y es ésta, la oración, la que nos movilizará a la acción. La iglesia local es efectiva y eficaz en su movilización misionera cuando depende y descansa en Dios, y lo muestra a través de la oración de intercesión.

 ¿Cuántas veces la urgencia, la agenda repleta de actividades, los compromisos, el cansancio físico y otros, nos han alejado de la comunicación maravillosa con Dios? Hoy siendo la Iglesia parte de un mundo globalizado, cuya comunicación se da en tiempo real, es justamente, la oración, la que marcará la diferencia, sacándonos de ser parte de lo natural y estableciéndonos en lo sobrenatural.

Deseamos, que al adentrarnos en cada artículo o entrevista compartida en esta edición, podamos ser motivados y desafiados a cuidar de nuestro tiempo a solas con Dios, de motivar a todo el cuerpo de Cristo a hacer de la oración nuestra prioridad, que nuestros cultos de oración crezcan en cantidad de asistentes que dependan de Dios y juntos en los tiempos de oración podamos ver la gloria de Dios y compartirla con otros en el cumplimiento de la Gran Comisión.

¡Que los pueblos de la tierra conozcan al único Dios Verdadero y a Jesucristo a quien el Padre ha enviado!

(Juan 17:3) ¡Que todos los pueblos lo glorifiquen, que todos los pueblos lo alaben!

(Salmo 67)

Fuente: Revista Vamos

www.misionessim.org